Jun
14
Qué desastre de UE
Es patético: se han interesado pocos y a disgusto. El único Gobierno de la Unión Europea que ha consultado a su ciudadanía sobre el Tratado de Lisboa ha recibido un no. Pero ni siquiera un no entusiasta, ruidoso. Ha sido un no desdeñoso, como un bostezo. Lo cual se entiende, porque los votantes irlandeses eran conscientes de que les estaban preguntando no porque tuvieran verdadero interés en conocer su opinión, sino porque la ley no dejaba más remedio. Sabían que si su Gobierno hubiera podido hacer como los del resto de la UE, habría prescindido de la consulta y ratificado el Tratado por vía parlamentaria, limpiándose el pompis con el libre albedrío de la plebe, que es lo distintivo de nuestras actuales democracias.